La Iglesia de San Javier, construida entre 1749 y 1752 por el padre Schmid y restaurada en 1987 bajo la dirección del arquitecto suizo Hans Roth, es un tesoro arquitectónico y cultural que forma parte de las Misiones Jesuíticas de la Chiquitanía, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1990. Su pórtico con columnas salomónicas de madera y las decoraciones en forma de concha en la fachada son muestras de la singular mezcla de estilos europeos y chiquitanos.
En su interior destacan las columnas pintadas, las esculturas de ángeles dorados y los retablos de adobe moldeado, que reflejan la maestría artística de la época misional. El conjunto misional, ubicado junto a la plaza principal, incluye también el campanario, el patio del colegio y la casa parroquial, evocando la rica tradición cultural y espiritual de San Javier.
